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  • Dos poemas de Julio Cortázar y Roque Dalton en honor al Che

    Che

    Yo tuve un hermano.

    No nos vimos nunca
    pero no importaba.

    Yo tuve un hermano
    que iba por los montes
    mientras yo dormía.
    Lo quise a mi modo,
    le tomé su voz
    libre como el agua,
    caminé de a ratos
    cerca de su sombra.

    No nos vimos nunca
    pero no importaba,
    mi hermano despierto
    mientras yo dormía,
    mi hermano mostrándome
    detrás de la noche
    su estrella elegida.

    Julio Cortázar

    Credo al Che

    El Che Jesucristo
    fue hecho prisionero
    después de concluir su sermón en la montaña
    (con fondo de tableteo de ametralladoras)
    por rangers bolivianos y judíos
    comandados por jefes yankees-romanos.
    Lo condenaron los escribas y fariseos revisionistas
    cuyo portavoz fue Caifás Monje
    mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse las manos
    hablando en inglés militar
    sobre las espaldas del pueblo que mascaba hojas de coca
    sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás
    (Judas Iscariote fue de los que desertaron de la guerrilla
    y enseñaron el camino a los rangers)
    Después le colocaron a Cristo Guevara
    una corona de espinas y una túnica de loco
    y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de burla
    INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los Infelices
    Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma
    y lo crucificaron con ráfagas de M-2
    y le cortaron la cabeza y las manos
    y quemaron todo lo demás para que la ceniza
    desapareciera con el viento
    En vista de lo cual no le ha quedado al Che otro camino
    que el de resucitar
    y quedarse a la izquierda de los hombres
    exigiéndoles que apresuren el paso
    por los siglos de los siglos
    Amén.

    "Jorge Cruz" (Roque Dalton)

  • Un poema de Borges se llama: 1.964

    1964

    I

    Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
    Ya no compartirás la clara luna
    ni los lentos jardines: Ya no hay una
    luna que no sea espejo del pasado,

    cristal de soledad, sol de agonías.
    Adiós las mutuas manos y las sienes
    que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
    la fiel memoria y los desiertos días.

    Nadie pierde (repites vanamente)
    sino lo que no tiene y no ha tenido
    nunca, pero no basta ser valiente

    para aprender el arte del olvido.
    Un símbolo, una rosa, te desgarra
    y te puede matar una guitarra.

    II
    Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
    Hay tantas otras cosas en el mundo;
    un instante cualquiera es más profundo
    y diverso que el mar. La vida es corta
    y aunque las horas son tan largas, una
    oscura maravilla nos acecha,
    la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
    que nos libra del sol y de la luna

    y del amor. La dicha que me diste
    y me quitaste debe ser borrada;
    lo que era todo tiene que ser nada.

    Sólo me queda el goce de estar triste,
    esa vana costumbre que me inclina
    al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

    Jorge Luis Borges

  • poema vehemente

    Vehementemente,
    repito las silabas de tu nombre,
    una y otra vez,
    hasta desgastarme los labios.

    Implorando así,
    para que de una manera
    fantástica,
    aparezcas presurosa
    frente a mí,
    llena de amor.

    yukeks
    25/05/2009

  • Un poema de Mario Benedetti

    Mario Benedetti

    Hagamos un trato

    Compañera
    usted sabe
    puede contar
    conmigo
    no hasta dos
    o hasta diez
    sino contar
    conmigo

    si alguna vez
    advierte
    que la miro a los ojos
    y una veta de amor
    reconoce en los míos
    no alerte sus fusiles
    ni piense qué delirio
    a pesar de la veta
    o tal vez porque existe
    usted puede contar
    conmigo

    si otras veces
    me encuentra
    huraño sin motivo
    no piense qué flojera
    igual puede contar
    conmigo

    pero hagamos un trato
    yo quisiera contar
    con usted

    es tan lindo
    saber que usted existe
    uno se siente vivo
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos
    aunque sea hasta cinco
    no ya para que acuda
    presurosa en mi auxilio
    sino para saber
    a ciencia cierta
    que usted sabe que puede
    contar conmigo.

  • Autobiografía per versa ( autobiografía leída en Maracaibo el miercoles 29 de abril en la lectura de per versos).

    Autobiografía per versa

    Es inevitable hacer un ejercicio de memoria para elaborar esta autobiografía para per versos, echar la mirada para atrás, mirar hacia adentro de uno y preguntarle a ese Darío que está muy dentro: ¿qué habéis hecho de tu vida? Pero antes de empezar debo decir y confesarles que creo en la multiplicidad de las personas, es decir, creo que no sólo somos una persona sino varias. Distintos Daríos luchan encarnizadamente en un cuerpo que es la fachada que todos ven, en ese cuerpo conviven: Darío el soberbio, el cobarde, el sentimental y ridículo, el lector, el comunista, el escéptico, el pesimista, el obsesivo y mil y otros “yo” que no son sino mascaras de mi espíritu y que se reflejan en esa cara de payaso que veo en el espejo cada vez que me levanto en las mañanas. Según los sucesos que me suceden siempre sale a relucir alguno de los “yo”, antes mencionados o algún otro “yo” que no nombré. Cada uno actúa según los impulsos, trato de que las decisiones se realicen en conciliábulo pero generalmente algunos de mis “yo” se adelanta, actúa y los demás callan. Paro de divagar y voy a comenzar mi autobiografía con los datos reales, aquellos datos que aparecen en nuestros documentos como ciudadanos numerados que somos. Me llamo Darío Roberto Tello Medina, dicen que nací en Maracaibo el 19 de enero de 1982, mis padres son: Darío Enrique Tello Aguirre y Dexy del Carmen Medina Díaz, los dos empleados públicos, mi padre, docente de Educación Física, en su juventud también fue beisbolista aficionado, mi madre se desempeñaba como secretaria de la alcaldía de Maracaibo. Tengo dos hermanas, una mayor, llamada Dariela Flor Tello Medina y la menor, Dexyré Marina Tello Medina. Mi infancia transcurrió normalmente, puedo decir que no tengo nada de que quejarme a mis padres, ellos fueron y han sido los mejores, quizás yo no lo he sido tanto, me dieron estudio y cariño y lo mejor de todo es que me han soportado a pesar de lo loco e irresponsable que he llegado a ser en distintos momentos de mi vida. Dicen que los hijos son como los padres, un psicólogo diría que el primer modelo de imitación del niño son ellos. Puedo decir que una de las cosas que me heredó o me inculcó mi padre es el gusto y preferencia por los deportes, especialmente el béisbol, deporte que él en tiempos pretéritos practicó. Recuerdo que todos los días mi padre compraba el diario “Meridiano” para estar informado de las noticias deportivas.
    Yo todos los días esperaba a mi padre regresar del trabajo para leer el “Meridiano” costumbre que duró muchos años, esto hizo de mí un obsesivo conocedor de distintos deportes no solamente el béisbol sino también el futbol, tenis, basket, voleibol y hasta la formula 1, muchas veces me interesaba por deportes que mi padre descartaba personalmente. Una de las cosas que más recuerdo de mi infancia es que practiqué muchos deportes, entre otros, el béisbol, futbol, natación, etcétera…, todos y cada uno de ellos los practiqué por un tiempo y luego los abandoné porque me aburrían, incluso abandoné la práctica del béisbol uno de los deportes favoritos de mi padre, él tan buen beisbolista, un apasionado por el béisbol y su hijo (que además se llama como él) no lo quería practicar pues le aburría. Mi padre nunca me recriminó por eso, ni siquiera me dijo que en algún momento de su vida practicó seriamente ese deporte, eso lo supe mucho después que hubiera renunciado a practicarlo. Sin embargo me gustaba ver el béisbol, estaba siempre informado, leía diariamente el “Meridiano” y conversaba diariamente con mi padre, aún hoy hago lo mismo creo que eso es algo que nos une entrañablemente a mi padre y a mí.

    Recuerdo como si fuera ayer cuando recibía clases de religión, recuerdo las imágenes de los libros que me enseñaban la palabra de Dios, pinturas de Jesús crucificado, David lanzándole una piedrita a Goliat, Jonás tragado por una inmensa ballena, Adán y Eva comiendo del fruto prohibido. Me gustaban las historias que contaba la biblia, leía vorazmente los libros que como niño podía leer acerca de las historias del viejo y nuevo testamento. Mi historia favorita era la de David y Goliat, la verdad me impresionaba mucho como un ser tan enclenque y pequeño como David pudiera derrotar a un gigante como Goliat y sólo con una onda y una piedrita. Creo que quedé marcado con esa historia desde ese entonces siempre me gustan las causas imposibles, por eso siempre les iba a los más débiles en contraposición a los más fuertes, esa sería la razón por la que prefiero ir, por ejemplo, en la liga española de futbol a un equipo pequeño como el Celta de Vigo en vez de un equipo poderoso y obsceno como el Real Madrid o el Barcelona.
    Estudié la primaria en la escuela estatal Prebistero Joaquín Piña, ubicado en la calle Falcón con avenida 11 en el popular sector de Maracaibo Las Veritas. Ahí estudié de primero a sexto grado. Como este ejercicio literario per verso trata de ejercitar a la memoria les echaré un cuento de una cosa que me sucedió. Si mal no recuerdo estaba en tercer o cuarto grado cuando en la escuela hicieron un concurso de lectura, se trataba de leer lo más rápido posible una serie de cuentos para niños, eran como cinco o seis cuentos, y luego probar mediante un interrogatorio oral que te hacía una maestra si habías leído los cuentos. Mi hermana mayor también en ese tiempo estudiaba en la escuela, siempre me llevó dos años de diferencia, es decir, debía estar en quinto o sexto grado. Lo cierto es que los dos, tanto Dariela como yo, fuimos a la biblioteca a que nos asignaran las lecturas, mi hermana al menos en ese entonces era una lectora más voraz de lo que yo podía ser, al cabo de un corto tiempo leyó todos los cuentos, yo apenas leí como dos o tres. Luego de unos meses hicieron un evento en la escuela, no me acuerdo porque motivo, reunieron a todos los estudiantes hicieron algunos bailes y otras cosas (les pido no me exijan recordar con detalles todo) y luego dieron entrega de distintos reconocimientos, entre esos el del concurso de lectura. Mi sorpresa no fue que mi hermana ganara el concurso como sucedió sino que me nombrarán a mí reconociendo mi participación, a mí que sólo había leído dos cuentos. ¿Únicamente mi hermana y yo habíamos hecho las lecturas? Probablemente si, la realidad siempre nos da un portazo en la cara, uno creyendo que todo el mundo lee o que todos se interesan por lo que uno piensa y… nada. Bueno quizás quien escribe esto es mi parte escéptica, el Darío que se burla de los que creen que este mundo puede cambiar para mejor, que una revolución puede darse en la práctica, que la Utopía que Moro describe es perfectamente posible, pero debo decirles que hay otra parte de mí que cree que si debemos luchar por ella, es decir, por la Utopía, que ella está al alcance de la esquina esperando que la llevemos a nuestra vida; vivo en un eterno cambiar de mascaras, vivo en una constante contradicción o los Daríos que viven en mí están en una constante contradicción. Pero vuelvo a decir que sigamos con los datos reales. Estudié bachillerato en el Instituto Latino, un colegio privado que está ubicado por Grano de Oro, ahora se encuentra al lado de un periódico de la derecha aquí en Maracaibo (ven ahora habla Darío el comunista). En ese liceo estando en clases de literatura descubrí a uno de los autores que más me han marcado en mi vida, un escritor argentino llamado Ernesto Sábato, en cuarto año leí Sobre Héroes y Tumbas y quedé atraído por la historia de Martín y Alejandra, aún hoy sigo hablando de ellos como si fueran personajes reales, recuerdo que me identifiqué plenamente con los sufrimientos de Martín, yo era él llorando por mi amada ya perdida, también sentía simpatía por Bruno, y hasta llegué a escribir un cuento (ahora perdido para siempre) con la idea de él de escribir una historia de un personaje que se impone decir abiertamente la verdad, un personaje que a causa de eso termina destruyéndose. Cuentos de un escritor principiante. Lo cierto es que a causa de esa novela empecé a barajar las opciones que tenía para hacer algo después del bachillerato y por Sobre Héroes y Tumbas decidí hacer lo que hacía Sábato, escribir novelas… Ja ja ja que tonto pensar eso, tiempo después me di cuenta de lo difícil que sería, de lo tonto e inocente de pensar semejante trastada. Decidí en 1998 estudiar Letras, quería mi vida rodeada de literatura y vivir para ella. Para eso hice todo lo posible por entrar a la escuela de Letras y lo logré.
    Estar adentro de la universidad estudiando me llevó a destapar muchas interrogantes, pues la literatura puede darte respuestas pero generalmente te lleva a más interrogantes. Creo que la universidad lo cambia mucho a uno, quizás si me encontrara al Darío que estudiaba bachillerato y escuchaba rockanrol lo desconocería por completo, aunque quizás no tanto aun ese Darío tendría ese algo que siempre he conservado. ¿Qué decir de mis años en la universidad? Bueno son sólo diez minutos que tengo de lectura, mi transitar por ella fue una carrera rápida que muchas veces creí muy lenta, descubrí autores magníficos que desconocía, conocí a gente con la misma angustia que la mía, transité por distintos bares de Maracaibo, leí poemas medio borracho debajo del elevado de delicias, leí con pasión a los autores argentinos, Cortázar, Sábato, Borges y recientemente a Arlt, he vivido y sigo viviendo en la angustia que como dice Erdosain(un personaje de Arlt de los siete locos) es una cosa bastante seria, esa jodida angustia que nos arrastra a …
    Creo que la mejor definición de mí (o al menos es la que más me gusta) me la dijo recientemente una amiga: “eres una mezcla entre argentino y maracucho, la verdad bastante graciosa” no puedo dejar de escribir esto sin que una sonrisa se dibuje en mi boca, soy un ser dramático, un pesimista, un escéptico, un melancólico, un sentimental, quizás por eso me gustan los tangos, me gustan los poemas melancólicos de Borges, me gusta la ciudad angustiada dibujada por Arlt, vivo en una dichosa y eterna saudade, esa palabra heredada del portugués que es arrechisima, una palabra que significa soledad, añoranza y nostalgia todos estos significados en un sólo termino: saudade.

    En 2008 finalmente obtuve mi título de Licenciado en Letras, después de tanto lidiar, de tanto convivir con el ocio, me gradué. No es gran cosa, uno sigue siendo el mismo idiota sólo que con un título, lo que si cambia es que tienes que seguir viviendo esto que llaman vida de otra manera, ya la época de estar sentado en las jardineras de la universidad fumándose un cigarro y leyendo a Huidobro ya pasaron, las críticas al profesor tal o cual porque no se leyó un libro (tomando en cuenta que uno solamente se ha leído tres o cuatro libritos) también quedaron en el pasado. Ahora debo seguir viviendo para contar en una futura autobiografía el resto de la historia de las distintas caras de un mal poeta como yo…, claro…, todo si tengo la disposición de contarla, de escribirla y otro tiene también la disposición de leerla.

    Darío Tello Medina, 29 de Abril de 2009. Maracaibo, Venezuela.

  • Aquí les dejo unos poemas de Francisco Massiani de su libro de poemas Señor de la Ternura

    Me gustaría tenerte aquí a mi lado

    Me gustaría tenerte aquí a mi lado
    ahora que no hay nadie
    y el silencio se desprende de las paredes
    ahogando moscas
    mordiéndome los dedos entre las páginas de estos libros
    inútiles.

    Me gustaría regresar al lugar de los sueños
    caen con ojos abiertos
    y desenterrar el sueño de amor que yace en la noche
    prisionero en los pliegues de tus párpados
    para alimentarlo con peces voladores
    que mueren con dulzura la piel de tu vientre
    y despierten para siempre el apetito
    de tu gruta vacía.

    Me gustaría tenerte aquí a mi lado
    porque esta insoportable soledad
    esta inutil soledad para nadie
    me ha tocado con un guante helado la frente
    y me ha dejado de pie a la ausencia
    y en ella tus ojos
    se han perdido como si nunca hubieran mirado.

    Todos los poemas hablan de lo mismo

    Todos los poemas hablan
    de lo mismo
    hablan de la muerte o de la vida.
    El día que nazca un poema
    diferente
    dejaré caer el poema
    y veré una estrella.

    Poema de un golpe

    Hoy no tengo ganas
    ni siquiera
    de verme en el espejo
    amarme
    recordarme
    hacer muecas
    cambiarme la cara.

    Es preguntarle si estoy de pie
    si he vivido
    tener antepasados.

    Hoy no tengo ganas

    ni de aburrirme
    ni de hacer palabras
    ni de sufrir
    ni de darle sentido al cafecito
    al cafecito con los cigarros.

    Es casi no tener alma.

    Tristeza

    Tristeza coja,
    adelantada a unos pasos de mí.
    Tristeza que busca la mesa más arrinconada del café
    aparta la silla como para una vieja amante
    y se sienta y acoda la cabeza en el ángulo más solo.
    Tristeza perruna melancolía.
    Tristeza de todos los días a las seis de la tarde
    de todas las horas los domingos.

    Francisco Massiani, sacado de su libro de poemas Señor de la Ternura, Monte Ávila editores,2007... Escritor venezolano para quien no lo conozca...

  • Un poema de Julio Cortázar

    La Camarada

    Claro que sos mi camarada
    porque sos más, sos siempre más.
    Hay la ruta en común, el horizonte
    dibujado con lápiz de esperanza,
    hay la amargura del fracaso
    a la hora en que los hornos no se encienden
    y hay que palear de nuevo el carbón del
    mañana.

    Claro que sos mi camarada
    porque sos la que dice no, te equivocaste,
    o dice sí, está bien, vayamos.
    Y porque en vos se siente que esa palabra es una
    lenta, feliz, necesaria palabra:
    hay cama en camarada,
    y en camarada hay rada,
    tu perfume en mis brazos,
    tu barca anclada al lado de la mía.

    Julio Cortázar

  • Les dejo un poema de Alejandra Pizarnik...

    EL DESPERTAR

    A León Ostrov

    Señor
    La jaula se ha vuelto pájaro
    y se ha volado
    y mi corazón está loco
    porque aúlla a la muerte
    y sonríe detrás del viento
    a mis delirios

    Qué haré con el miedo
    Qué haré con el miedo

    Ya no baila la luz en mi sonrisa
    ni las estaciones queman palomas en mis ideas
    Mis manos se han desnudado
    y se han ido donde la muerte
    enseña a vivir a los muertos

    Señor
    El aire me castiga el ser
    Detrás del aire hay monstruos
    que beben de mi sangre

    Es el desastre
    Es la hora del vacío no vacío
    Es el instante de poner cerrojo a los labios
    oír a los condenados gritar
    contemplar a cada uno de mis nombres
    ahorcados en la nada.

    Señor
    Tengo veinte años
    También mis ojos tienen veinte años
    y sin embargo no dicen nada

    Señor
    He consumado mi vida en un instante
    La última inocencia estalló
    Ahora es nunca o jamás
    o simplemente fue

    ¿Cómo no me suicido frente a un espejo
    y desaparezco para reaparecer en el mar
    donde un gran barco me esperaría
    con las luces encendidas?

    ¿Cómo no me extraigo las venas
    y hago con ellas una escala
    para huir al otro lado de la noche?

    El principio ha dado a luz el final
    Todo continuará igual
    Las sonrisas gastadas
    El interés interesado
    Las preguntas de piedra en piedra
    Las gesticulaciones que remedan amor
    Todo continuará igual

    Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
    porque aún no les enseñaron
    que ya es demasiado tarde

    Señor
    Arroja los féretros de mi sangre

    Recuerdo mi niñez
    cuando yo era una anciana
    Las flores morían en mis manos
    porque la danza salvaje de la alegría
    les destruía el corazón

    Recuerdo las negras mañanas de sol
    cuando era niña
    es decir ayer
    es decir hace siglos

    Señor
    La jaula se ha vuelto pájaro
    y ha devorado mis esperanzas

    Señor
    La jaula se ha vuelto pájaro
    Qué haré con el miedo

    De "Las aventuras perdidas" 1958

    Alejandra Pizarnik

  • Dopamina

    Dopame,
    dopamina.
    Dicen que sois vos el agente transmisor de la felicidad.

    Dopame.
    Como ese porro maldito
    cuyos sorbos nocivos
    llenan de humos malsanos
    a mis desgastados pulmones.

    Dopame,
    dopamina.
    Como ese beso
    imprevisto y placentero
    de aquella compañerita de liceo;
    de tiempos ya pretéritos,
    y por lo tanto,
    tiempos
    ya pasados…
    ya dejados atrás,
    para que algo que llamamos
    Memoria,
    los guarde
    y atesore eternamente…

    Dopame,
    dopamina.
    Como aquel melancólico y nostálgico poema
    que grita a vivo pulmón:
    que lo que era todo,
    invariablemente,
    tiene que ser nada.

    Dopame,
    dopamina.
    Regálame otra vez
    esos momentos imprevistos y dichosos,
    en el que mi bella ninfa
    me daba sus favores,
    a mí, su triste bufón
    que con mis torpezas y mis chistes malos,
    hacía reír invariablemente
    a mi bella y cruel ninfa.

    Dopame,
    dopamina.
    Déjame regodearme en mi eterna,
    persistente
    y dichosa saudade;
    para luego llevarme lejos…
    Para que me des a probar,
    esa agua tenue y cristalina del Leteo,
    esa agua que me llevará,
    poco a poco,
    a eso que llamamos OLVIDO.

    Maracaibo, 08/03/2009.

  • Aquí les dejo uno de mis poemas favoritos de Julio Cortázar...

    Canada dry

    Sé que me acordaré de un cielo raso
    donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada.

    Sé que me acordaré del ruido
    de un water en alguna habitación del hotel,
    su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia.

    Chacun ses madeleines, chacun ses Albertines.

    Serás por siempre imán de imágenes,
    las más turbias y vanas me traeras con el gesto
    que en la caliente oscuridad del cuarto
    era encender los cigarrillos del hartazgo,
    ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco,
    las más pequeñas turbias cosas,

    una uña lastimada que te dolía tanto, el triste rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres.

    Tan sólo compartimos los bares y las calles
    antes de amarnos contra tres espejos:
    ¿que más podría darme tu recuerdo?

    Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
    en el mismo bolsillo donde llevo esa vida
    que ilustrará las biografías. Ve pequeño fantasma,
    el baño está ahí a lado,
    yo fumaré esperándote,
    empezaremos otra vez. El cielo raso
    dibuja un gato,un número, una mano cortada.

    Julio Cortázar

    Poema extraído del libro Último round

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